Brasil e o desenvolvimento da Bolívia

Brasil y el desarrollo de Bolivia

Bolivia y Brasil tienen una frontera de casi 7.000 kilómetros de extensión, que une de sur a norte los hitos tripartitos de Bolbrapa (Bolivia-Brasil-Paraguay) y Bolpebra (Bolivia-Perú-Brasil).

Bolivia tiene, por otro lado, una población que apenas representa el 5% de los habitantes de nuestro vecino y todavía menos respecto al tamaño de la economía; es decir, vivimos frente a un enorme mercado en potencia que, bien aprovechado y con esfuerzo, podría ayudar al desarrollo boliviano.

Paradójicamente, Bolivia es para Brasil el único país con el que mantiene una balanza comercial desfavorable, resultado del negocio de los hidrocarburos.

Este desbalance, sin embargo, no preocupa a la administración de la presidenta Dilma Rousseff, según refieren sus representantes en La Paz.

La primera semana de este mes llegó al país Marco Aurelio García, principal asesor del Gobierno brasileño en política internacional; García trajo un mensaje claro: Brasil quiere una efectiva integración con Bolivia en el plano físico, productivo, energético y -ojalá- financiero.

Durante sus conversaciones privadas, el asesor de Rousseff aclaró que su país no pretende ejercitar una política “imperialista” en el subcontinente; sin embargo, desearía influenciar en la región con su ejemplo, pues están convencidos de haber acertado en su política de desarrollo con inclusión social, logrando un equilibrio entre crecimiento, avance social y control del impacto ambiental.

Y aunque todavía tienen unos 14 millones de habitantes bajo la línea de la extrema pobreza (7% de su población) y 25% de pobres en total, sus líderes consideran que su avance -sin afectar el equilibrio macroeconómico- es notable.

Tanto la visita de Lula da Silva a fines de agosto, financiada por la empresa constructora OAS, que construye la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, como la presencia de García evidencian el interés por realizar la vía.

De todas maneras, contrariamente a lo que se cree, la no construcción del camino tampoco es algo que afectaría a la empresa y a la relación bilateral. García se ha declarado “respetuoso” de las decisiones internas que adoptará Bolivia.

Sin embargo, Lula y García deslizaron que un eventual fracaso del proyecto podría afectar a otros emprendimientos bilaterales, como la construcción de hidroeléctricas en la Amazonia.

El éxito económico de Brasil le ha ayudado también a tener una política externa más activa, que le ha permitido empezar a tener un rol más importante a nivel global y a buscar un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Por todo ello, tal vez sea tiempo de que el Gobierno y los empresarios bolivianos tomen más en serio al importante socio que tenemos como vecino y aprovechen mejor las potencialidades de esta situación.

Publicado por Hidrocarburos Bolivia

Em 19/09/2011

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